DETRÁS DEL LENTE
CALI, COLOMBIA POR CRISTINA CRUZ NAVIA Y JUAN JARAMILLO
Los caleños Cristina Cruz (diseñadora), Juan Jaramillo (fotógrafo), Jose Padilla y Andrés Aguilar (productores) se unieron para recorrer la capital del Valle del Cauca y revelar, a través de su mirada, la belleza, los sabores y la calidez que hacen de Cali una ciudad única.
Hoy, Cali atraviesa un momento difícil tras el terremoto del 10 de agosto en Colombia. Ante la adversidad, sus habitantes resisten con fuerza y esperanza, demostrando esa capacidad de levantarse, reinventarse y volver a florecer.
En este momento, volver a mirar hacia Cali también significa acompañar su recuperación. Viajar, consumir local, visitar sus restaurantes, apoyar a sus creativos y descubrir su cultura son algunas de las maneras en que podemos contribuir a que la ciudad vuelva a ponerse de pie.
Para quienes quieran sumarse directamente a la recuperación de la ciudad, los invitamos a donar a la Fundación ProPacífico y a la Cruz Roja Colombiana.
Texto: Cristina Cruz Navia
Fotos: Juan Jaramillo
¿Qué te gustaría decirle hoy a quienes están pensando en visitar la ciudad?
Que vengan. Hoy más que nunca, visitar Cali es también una manera de acompañarla. Nuestra ciudad ha atravesado un momento muy difícil, pero sigue siendo esa ciudad exuberante, cálida, creativa y llena de vida que quisimos retratar en estas páginas.
Cali tiene una capacidad muy especial de levantarse y volver a florecer. La solidaridad que despertó esta tragedia ha sido inmensa y nos recordó la berraquera de nuestra gente, pero sobre todo la fuerza que tenemos cuando nos unimos. Ante las dificultades, Cali ha demostrado una y otra vez que sabe juntarse, cuidarse y salir adelante.
Vengan a conocer a su gente, a comer en sus restaurantes, comprar local, descubrir a sus artistas, artesanos y diseñadores, bailar y dejarse sorprender por su naturaleza. Todo esto es también una forma de aportar a su recuperación. Creo que este es un momento para acercarnos a Cali, no para alejarnos de ella. Los caleños siempre hemos sabido bailarle a la vida, incluso cuando cambia la canción.
Si tuvieras que escoger tu cosa favorita de Cali, ¿cuál sería?
Su naturaleza. Los samanes majestuosos que bordean la Carrera Quinta, los guayacanes que florecen y de repente adornan la ciudad de amarillo y rosado, sus montañas y esa vegetación exuberante que hace parte de la vida cotidiana. Siempre he soñado con ver en Cali una gran avenida completamente sembrada de guayacanes. ¡Algún día espero lograrlo!
¿Qué es lo más especial y único de Cali que no has visto en ningún otro lugar?
Su exuberancia y su energía. Cali es una ciudad donde lo urbano y lo tropical conviven de una manera muy natural: los samanes, las palmas, los ríos que bajan de los Farallones, las montañas, el calor y una diversidad de aves extraordinaria. Es una ciudad profundamente biodiversa, y esa riqueza natural está presente incluso en medio de lo urbano.
“Cali, la ciudad de las aves” es otro de los títulos que recibe nuestra ciudad. ¡Tenemos más de 500 especies de aves! Esa diversidad me parece maravillosa: poder encontrarnos con tantos colores, cantos y formas de vida es parte de la riqueza de crecer y vivir aquí.
Pero creo que esa exuberancia también existe en su gente. Los caleños tenemos una energía muy particular, una alegría y una manera de afrontar la vida que se siente en la calle, en la música, en la comida y en nuestra forma de relacionarnos. Siempre sabemos bailarle a la vida en todas sus canciones, ya sean de notas altas o bajas.
¿Alguna palabra o expresión típica de Cali que te encante?
Hay varias. “Calidoso”, porque es difícil traducirla literalmente: habla de alguien o algo bueno, agradable, especial, que tiene una energía chévere. También “descualquierarse”, que es muy nuestra: perder un poco la compostura, soltarse, dejar de estar tan serio y simplemente disfrutar.
“Guapachoso” también me encanta: alguien con ritmo, sabor y alegría. Es una de esas palabras que parecen describir no solo a una persona, sino un poco el espíritu de Cali.
Y, por supuesto, “Cali, la Sucursal del Cielo”, el apodo con el que los caleños hablamos de nuestra ciudad y que refleja ese orgullo y cariño tan particular que sentimos por ella. Para mí tiene algo muy bonito: sugiere que un pedacito del cielo está aquí, entre las montañas, el verde, la música, el calor y la alegría de su gente.
También está “La Sultana del Valle”, otra manera de nombrar a Cali con cariño y orgullo. Para mí, evoca una ciudad majestuosa, exuberante y llena de carácter, rodeada por la belleza del Valle del Cauca.
¿Dónde comer en Cali?
Comer en Cali es también una manera de conocer la ciudad. Iría a clásicos como Hacienda del Bosque y Platillos Voladores, pero también buscaría esos sabores que hacen parte de la memoria caleña: comer empanadas en el Obelisco, probar un cholado y un chontaduro en el Puente Ortiz, disfrutar un pandebono recién salido del horno y recorrer la Galería Alameda para descubrir la enorme diversidad de frutas, ingredientes y sabores del Pacífico y del Valle.
A esa lista sumaría también El Portón de Meléndez, Valle Pacifico y Domingo, otros dos lugares para incluir en el recorrido gastronómico por Cali.
Cuando viajas a Cali, no te puedes perder…
Caminar por el barrio San Antonio; visitar La Merced, la Ermita y el Puente Ortiz; entrar a La Linterna y descubrir parte de la tradición gráfica de la ciudad; visitar Litoral y conocer las artesanías y el talento de nuestra región.
También es infaltable recorrer las tiendas de diseñadores caleños que hoy están llevando el nombre de nuestra ciudad a algunas de las vitrinas más importantes de la moda internacional, como Johanna Ortiz, Andrés Otálora, María Elena Villamil, Michu, Senda, Juan de Dios, Renata Lozano y Filipa. Cali tiene una identidad creativa muy poderosa, y su moda es otra forma de descubrirla.
Pasaría también por una galería de mercado y recorrería el Barrio Obrero y el Museo de la Salsa para acercarme a la historia y a la cultura salsera de la ciudad. Terminaría la tarde viendo caer el sol sobre las montañas mientras comes unas empanadas en el Obelisco y cerraría el día bailando salsa en La Topa Tolondra.
Si estás en Cali un domingo, es infaltable ir a bailar salsa en “Un Domingo Guapachoso”, en La Topa Tolondra. Los viernes también hay clases de salsa a las 7 p. m. en La Topa: una oportunidad perfecta para aprender, soltarse y dejarse contagiar por el ritmo de la ciudad.
Y, si las fechas coinciden, asistir a Delirio, al Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez o a la Feria de Cali es un must. ¡Vale la pena revisar el calendario antes de viajar!
¿A qué huele Cali?
A caña de azúcar, a chontaduro y a pandebono recién salido del horno. Para mí, Cali tiene un olor tropical, dulce y húmedo que inmediatamente me transporta a mi infancia.
¿Dónde ver el mejor atardecer?
Desde el Cerro de las Tres Cruces o Cristo Rey, viendo cómo la luz cae sobre la ciudad y las montañas. También hay rooftops como Callao donde vale la pena llegar desde el atardecer y ver cómo Cali va cambiando de luz mientras cae la noche.
¿A qué sabe Cali?
A chontaduro, pandebono, aborrajado, lulada, melcocha y macetas: esas figuras de alfeñique hechas de azúcar, llenas de color y tradición, tan ligadas a la identidad caleña. Y, si es el mood, a un aguardiente Blanco del Valle. Cali tiene sabores dulces, ácidos, intensos y tropicales; sabores tan diversos como el territorio que la rodea.
¿Qué no puede faltar antes de visitar Cali?
Ganas de bailar, curiosidad y tiempo para dejarse llevar por la ciudad. Cali se entiende mejor cuando uno no intenta conocerla únicamente desde sus lugares turísticos, sino cuando camina, prueba, conversa y se deja contagiar por la calidez de los caleños. Hay una riqueza cultural enorme que aparece precisamente en esos encuentros.
¿Si Cali tuviera un soundtrack, cuál sería?
Tendría salsa, por supuesto, pero también marimba y los sonidos del Pacífico, y hoy, inevitablemente, reggaetón y ritmos urbanos. Sería un soundtrack que cambia durante el día: salsa clásica, percusión, marimba y música que sale de una casa, de un carro o de una esquina y termina mezclándose con el sonido de la ciudad. En Cali la música no es únicamente algo que se escucha; es parte de nuestra identidad y de la manera en que habitamos la ciudad.
¿Qué significa para ti la belleza?
Para mí, la belleza está en aquello que tiene identidad. En lo imperfecto, lo auténtico, lo que cuenta una historia y habla del lugar del que viene. Creo profundamente en una belleza que no busca homogeneizar, sino que celebra la diferencia, el territorio, los materiales, las manos y las historias detrás de las cosas. Me enamoran los objetos y espacios que permiten que los materiales se expresen con honestidad, que resaltan su esencia en lugar de esconderla. Quizás por haber crecido en una ciudad tan exuberante como Cali y con una relación tan cercana con la tierra y todo lo que nace de ella, siempre he entendido la belleza como algo vivo y puro.
Fotografía: @juanjaramilloph
Producción: @josepadillamendoza @andresaguilar.ph



