DETRÁS DEL LENTE
REPÚBLICA DOMINICANA POR RAFFAELLA GRISOLIA DE MOYA
Cuéntanos un poco sobre ti y sobre tu relación con República Dominicana. ¿Qué te llevó aquí y qué significa este lugar para ti?
Soy Raffaella. Nací en Santo Domingo, pero desde muy joven nos mudamos a La Romana y ahí me crié. Mis padres aún tenían las oficinas y relaciones en la ciudad, entonces siempre estábamos un poco entre ambos lados. La carretera y los “road trips” siempre fueron parte de “casa”.
En los últimos cuatro años, después de un tiempo en Barcelona, volví a Dominicana. A casa.
Por suerte, mi trabajo me permitió moverme por la isla y así, lo que pensé que serían uno o dos años trabajando en República Dominicana se convirtieron en cuatro años “road tripping” entre la costa este y norte de la isla. Siempre llevaba mi cámara y trataba de documentar un poco eso.
Desde tu mirada y tus imágenes, ¿qué te atrae y captura de una ciudad?
Siento que mi ojo es poco intrusivo.
Me gusta fotografiar personas en ambientes con naturaleza o paisajes en movimiento, siempre de una manera como “lente escondido”. Siento que eso en República Dominicana es bastante interesante porque nunca te encuentras un paisaje aburrido. ¡Hasta el contraste de fachadas de cemento de colores causa alguna sensación de emoción visualmente!
¿Cuál ha sido el mejor descubrimiento en este viaje?
Los diferentes proyectos de desarrollo urbano en los pueblos y ciudades… me encantan. El resultado de todos esos dominicanos que han vuelto del extranjero, buscando soluciones en el diseño. Un ejemplo de esto que me encantó fue el Cristo Park.
Si tuvieras que escoger tu cosa favorita de República Dominicana, ¿cuál sería?
Uf… creo que pocas cosas se sienten tan bien como comer pescao’ frito con una Presidente bien fría después de una mañana completa en la playa.
¿Qué es lo más especial y único de República Dominicana que no has visto en ningún otro lugar?
Sin duda, la gente. El mar, la comida, la música —ya está de más decirlo—, pero, sobre todo, la gente en Dominicana: el dominicano creativo, servicial, amable y feliz.
¿Alguna palabra o expresión típica dominicana que te encante?
KLK —lo describiría como un saludo coloquial, sin distinción de clase social ni edad, entendido por todos.
¿Dónde comer en República Dominicana?
El Mesón de Bari, ahora Lucía en la Zona Colonial —comida dominicana increíble. Gran parte de mi vida la pasé en el mesón; se puede decir que me crié comiendo el dulce de leche “quinceañero”.
Si andas en carretera, es imposible no comprar un kipe y una catibía de Shish Kabab, y ni hablemos del muhammara… ¡Qué delicia!
Cuando viajas a República Dominicana, no te puedes perder…
Un viaje al norte, por la carretera para ir a Samaná y Las Terrenas —la “Autopista Juan Pablo II”— que cruza por el medio del Parque Nacional Los Haitises, increíblemente bello.
Pararse en cualquier colmado y ser tratado como familia, que te brinden un arrocito y una cerveza “vestida de novia”… no se compara con nada.
Y, por supuesto, un chapuzón en el mar Caribe.
¿A qué huele República Dominicana?
A mar y a verde.
¿Dónde ver el mejor atardecer?
Playa Aserradero, en Las Galeras, o un día de diciembre, diría que en el mar, en La Romana.
¿A qué sabe República Dominicana?
A casabe, aguacate y sal.
¿Qué no puede faltar antes de visitar República Dominicana?
Si República Dominicana tuviera un soundtrack, ¿cuál sería?
¿Qué significa para ti la belleza?
La belleza es algo que está en todas partes, a veces en un detalle: cómo la luz del sol le da a una flor de ave del paraíso… o la sonrisa de dos compadres sentados en unas sillas plásticas de un colmado. La belleza está en todas partes y, normalmente, es fácil de retratar si prestas atención.